45. Edificio de San Luis Gonzaga
La presencia de la Compañía de Jesús en El Puerto de Santa María se caracteriza por sus intentos de asentamiento en el municipio desde el siglo XVII, que se repitieron durante el siglo XVIII y definitivamente, pero también con problemas, en el XIX. En este afán de ubicarse en la ciudad, se crea una Comisión encabezada por Bartolomé Vergara que encarga el arquitecto vizcaíno, asentado en Sevilla, Balbino Marrón y Ranero de la ejecución del proyecto de Instituto de Segunda Enseñanza de San Luis Gonzaga.
Este lo diseña entre 1865 y 1866. Un año antes de su muerte, aprovechando para ello el inmueble del extinguido Convento de San Francisco. El planteamiento que realiza Balbino Marrón consiste en mantener la iglesia y aprovechar el espacio del claustro del convento para crear el gran patio interior que ordena el colegio, constituyendo así una planta rectangular, con fachada a la Plaza del Ave María, entonces de San Francisco, en uno de cuyos lados se inserta la Iglesia del exconvento.
El patio como elemento articulador del espacio se compone de tres plantas, situándose en la inferior arcadas de medio punto sobre pilares con pilastras toscanas adosadas. En el resto de los pisos se establecen las aulas y dependencias.
Entre las dependencias interiores destaca el vestíbulo, el salón y la biblioteca. El primero concebido como elemento de recepción y distribución presenta una triple arcada de medio punto, concebida como arco triunfal de corte clasicista.
El salón de actos a uno de los lados, del vestíbulo, es una espaciosa sala con escenario y decoración de yeserías a base de molduras de repisa, guirnaldas y motivos florales y musicales.
Finalmente, la biblioteca conserva una espléndida estantería de dos cuerpos, en madera. Al exterior, la fachada de la Plaza del Ave María se presenta con un sabor muy clasicista.
Asentada sobre zócalo presenta tres plantas que quedan articuladas por vanos y balcones, quedando centrada por lo que podríamos denominar portada principal que se adelanta a las líneas de fachada y consta de dos cuerpos articulados por pilastras toscanas y coronado por una balaustrada rematada con frontón triangular.
En suma, se plantea un edificio con un carácter representativo en la fachada y con una disposición interna preparada para la redistribución de personas a través de un gran patio como núcleo del mismo, si bien en un principio y a través de los planos del inmueble parece observarse que el patio se dividía en dos partes a través de una crujía.
Paralelamente a la construcción del edificio se desarrollan dos proyectos urbanos. La ordenación de la plaza de San Francisco, actual del Ave María, y la alineación de la calle del mismo nombre. El edificio se inauguró en 1867, aunque en 1868 fueron nuevamente expulsados los jesuitas que volvieron durante la Restauración.
El Colegio de San Luis Gonzaga han mantenido desde entonces, salvo en determinados episodios históricos, su uso docente. En la actualidad, lo continúa, si bien la crujía de fachada ha pasado a ser propiedad municipal y será destinado a usos culturales.
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