28. Torres Vigías
Junto a las «casas de cargadores a Indias» de fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, se construyen en El Puerto diferentes residencias aristócratas bajo el patrocinio de personajes admirados a quienes gustaban vivir en casas acorde con sus riquezas.
En cuanto a la estructuras de estas casas varía un poco con respecto a la de los comerciantes. Suelen resolverse mediante tres cuerpos que engloban cuatro plantas, organizados en torno a un patio principal, culminados, por lo general, en una torre mirador, principal novedad frente a la de cargadores a Indias, desde entonces se observaba la llegada y salida de los barcos y el movimiento comercial.
Cada uno de estos cuerpos recibían un diferente tratamiento arquitectónico que establecía una jerarquía según el papel a desempeñar. El primero, que engloba las dos primeras plantas, se solía construir a base de sillería de piedra ostionera, centrado por la portada que era el elemento más destacado del conjunto, junto a la torre mirador.
Sobre él se disponía el cuerpo principal. El tercer cuerpo solía ser de menor escala, a veces con ornamentación apilastrada, como la Casa de los Rivas, tan frecuente en el siglo anterior. La torre-mirador o torre-vigía, solía complementar en algunos casos el conjunto al hacer línea con la fachada. Estas torres se constituyen como una de las estructuras arquitectónicas más características de la bahía gaditana. Poseen una entidad propia dentro del edificio, acumulándose en ellas una decoración bastante densa en la mayoría de los casos y limitándose a simples elementos arquitectónicos en otros. Su ubicación, no perceptible desde el exterior, la ha preservado de los cambios de gusto artístico acaecidos durante el siglo XIX. En este sentido, El Puerto no es una ciudad de fisonomía barroca, en la que el Neoclasicismo sólo le impondría algunas reformas sobre lo existente o actuaciones muy concretas.
En cuanto a su tipología, las hay de estructura rectangular, poligonal, cuadrada y circular. Generalmente están construidas en ladrillo. Respecto a las técnicas utilizadas para la decoración de las mismas continúan siendo las empleadas durante los siglos XVI y XVII, si bien, durante el XVIII y XIX se utilizan elementos cerámicos que complementan la decoración pintada. Destaca entre otras, por su originalidad tanto estructural como decorativa, la situada sobre la casa nº. 13 de la calle José del Toro, formada por tres cuerpos más ático, donde se conbinan los vólumenes cuadrados de los dos primeros y el poligonal del último, destacando la perfecta conjunción de elementos arquitectónicos, pintura y cerámica. Otra de gran interés es la ubicada en la vivienda propiedad de Osborne y Cia, en la Calle Moreno de Mora, donde además de los elementos ya reseñados anteriormente, aparece una interesante decoración apilastrada y un pequeño remate poligonal que sirve de acceso al cuerpo superior de la misma. Reseñar finalmente, la ubicada en una vivienda de la calle Larga con Santo Domingo.
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