26. Convento del Espíritu Santo
Sobre la construcción de este edificio, como consta en la fachada, solo se sabe con certeza que fue reedificado en 1851, gracias a la caridad del licenciado en teología don José García Díaz, muerto en 1870. Parece que, con anterioridad al actual monasterio, hubo una casa de la orden hospitalaria de Sancti Spiritus de Saxia, unida a un hospital a principios del siglo XVI. Se denominó como de Sancti Spiritus y San Telmo, y tuvo relación con el mundo marítimo, ya que en la iglesia hubo enterramiento de calafates y otras gentes vinculadas al mar.
Como monasterio se dedicaba al cuidado de expósitos. Asimismo, fue también priorato lateranense, proveyéndose en Roma en 1525.
Además de estas teorías sobre los orígenes y funciones del convento, hay quien indica que fue Hospital de la Sangre, de heridos de guerra, radicando en él, la cofradía del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz.
La tradición conventual, por su parte, afirma que allí existió una ermita y hospital bajo la advocación de San Blas.
Con la invasión de las tropas angloholandesas en 1702 y la Guerra de Sucesión, los archivos fueron destruidos. Mas tarde con la presencia francesa, el edificio fue utilizado como cuadra por la caballería, sufriendo un importante expolio.
Hoy el inmueble pertenece a las RR. Madres Canónigas de la Regla de Nuestro Padre San Agustín. En cuanto a su arquitectura es de destacar la iglesia, donde se sigue la traza tradicional conventual portuense de una sola nave, formado por cinco tramos con capillas hornacinas laterales.
Todo el edificio está cubierto por bóvedas de cañón con lunetos y arcos fajones que apoyan en potentes pilastras, con múltiples molduras en las zonas de los capiteles y en el arranque de los mismos. Posee también un coro alto a los pies, sobre la puerta principal de entrada. Exteriormente presenta tres portadas.
En el lado de la Epístola se localizan dos, las cuales aparecen actualmente cegadas. En ella se aprecian similitudes estilísticas y funcionales respecto a la del Convento de la Concepción de la misma localidad.
Son adinteladas, con pilastras cajeadas y cornisa volada donde se despliegan dos capillas hornacinas. Su portada principal, ubicada a los pies del templo, es también adintelada, apareciendo flanqueada por pilastras cajeadas y rematadas en frontón curvo roto. Sobre la cornisa, se alza una espadaña de cantería, de un solo vano, rematado por un frontón semicircular.
En la articulación de esta fachada principal destacan los dos grandes capiteles compuesto que culminan los pilares esquineros de los pies, los cuales recuerdan a los existentes en la Iglesia del Hospitalito.
Su portada principal, ubicada a los pies del templo, es también adintelada, apareciendo flanqueada por pilastras cajeadas y rematadas en frontón curvo roto. Sobre la cornisa, se alza una espadaña de cantería, de un solo vano, rematado por un frontón semicircular. En la articulación de esta fachada principal destacan los dos grandes capiteles compuesto que culminan los pilares esquineros de los pies, los cuales recuerdan a los existentes en la Iglesia del Hospitalito.El templo posee cinco retablos de estilo neoclásico. El mayor está formado por banco, un cuerpo principal de tres calles y ático. Lo único destacable de las esculturas que lo componen es la talla de la Virgen del Rosario que aparece en el camarín central, realizada en el siglo XVIII, así como el relieve de la Venida del Espíritu Santo del ático.
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