1. Castillo de San Marcos
La construcción de un nuevo sistema murado en El Puerto de Santa María no se plasmó hasta bien entrado el medievo. Fue en la segunda mitad del siglo XIII, momento en que las fuerzas cristianas y musulmanas entra en disputa por el control y dominio del Bajo Guadalquivir, cuando se comienza a realizar su fortificación.
A mediados de dicho siglo el rey Alfonso X el Sabio conquista la ciudad, denominada por aquel entonces Al-Qanatir, de El Puerto. Una de las medidas adoptadas a raíz de dicha conquista fue la fundación en 1272 de la Orden Militar de Santa María de España, con el objetivo de custodiar la iglesia de Santa María, construida sobre una mezquita musulmana de mediados del siglo X.
A pesar de la transformación de esta mezquita en templo cristiano, aún se conservan en ella algunos elementos precedentes como el mihrab y muro de la qibla, así como algunas bóvedas e inscripciones cúficas. Sobre dicha mezquita el monarca decidió labrar una iglesia fortificada.
Las obras las conocemos con ciertos detalles gracias a las «Cantigas» que este rey escribió para Santa María y que tenían como escenario El Puerto.
El maestro de obras fue el alarife mudéjar Alí, quien se ocupó de cambiar la orientación de la iglesia, ampliar la sala principal prolongando las naves hacia el Sahn de la mezquita, reforzando para ello los muros con estribos y arcos y construir torres hasta la altura de la azotea realizando los accesos. Fue, en definitiva, este arquitecto quien dio la actual fisonomía y estructura al edificio.
El castillo dibuja en planta baja una figura básicamente rectangular, a la que se adosan ocho torres, una en cada ángulo y otra en el centro de cada cara.
Al interior se accede por medio de un gran arco de herradura que nos introduce directamente en la gran sala del edificio, la cual se articula en tres naves con siete tramos.
La nave lateral a la que da el acceso principal y se prolonga hacia la derecha un tramo más, mientras las otras dos continúan hasta conformar el patio. Destaca en el recinto la torre de Santa María o del Homenaje, de planta poligonal con escalera abierta en su interior, la cual comunica la azotea con una estancia interna.
Entre los años 1445 y 1501, el castillo sufrió algunas reformas en la sacristía, en los arcos del patio, se aumentó el tamaño de las torres y se realizaron nuevos accesos.
El Castillo perteneciente a la Casa de los Medinaceli hasta 1729, pasó a poder de la realeza Castellana el día 10 de junio de dicho año, según consta en las actas capitulares del municipio portuense, al serle entregadas las llaves de las dependencias, en acto protocolario al monarca Felipe V.
Este edificio que sirvió, durante los siglos XVI y XVII, como Casa del Concejo de la Ciudad, fue declarado Monumento Histórico Artístico el día 20 de agosto de 1920.
Sus muros custodian la imagen gótica de Santa María de España (S. XII-XIII)
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