37. Casa de Juan Vizarrón (Las Cadenas)
La arquitectura civil portuense de fines del siglo XVII y principios del XVIII está representada principalmente por las casas de cargadores a Indias. Con el traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz. El Puerto de Santa María se convierte en uno de los centros mas importante en el comercio con América. Este fue uno de los principales motivos de la llegada a esta Ciudad de numerosos comerciantes que se denominaron «cargadores a indias» procedentes tanto de otras regiones españolas, como de otras naciones.
En este sentido fueron principalmente navarros y vascos, junto a genoveses, napolitanos e ingleses, los que fijaron su residencia en la ciudad, construyendo ostentosos edificios. Uno de estos ejemplos lo constituye la casa-palacio de don Juan de Vizarrón se dejase arrastrar por la corriente y comenzara a dar los pasos para levantar casa amplia en consonancia con su situación económica y social.Al escasear los suelos en el casco antiguo de la población, las miras constructivas de Vizarrón se volcaron hacia la marina, frente al rio Guadalete, y no lejos de donde comenzaba a erigirse la fábrica del nuevo hospital de la Santa Caridad.
El favor ducal le concedió el suelo que deseaba, pero no bastante para los proyectos acariciados, hubo de acudir a la ciudad en demanda de más terreno, inmediato al que ya poseía. Por fin el 7 de marzo de 1682 obtuvo la concesión de más terreno junto a los adquiridos posteriormente mediante compra al flamenco Guillermo Mel y a don Alfonso Ordoñez de Romana, por escritura ante don José Antonio de Urbaneja, el día 10 de abril de 1689.
Aunque un tanto maltrecha por el abandono y haberse convertido en casa de vecindad subsiste esta magnífica construcción, con su fachada grandiosa pero serena, con portada adintelada de cantería con orejetas, flanqueada por columnas toscanas elevada sobre alto podium, que sostienen el entablamento roto por incorporar el blasón del fundador, el cual aparece sostenido por sirenas. Esta bellea portada, llena de equilibrio y moderación, está rematada por un amplio y volado balcón, cuyos herrajes recuerdan, en sus originales líneas, las construcciones coloniales.
En el interior se abre un gran patio porticado, cuyos arcos de gran luz descansan sobre columnas toscanas de mármol blanco. A un lado del patio se encuentra la escalera, de buena traza, que conduce a la planta noble.
Esta escalera de proporciones amplísimas y ancho rellano conservó hasta hace pocos años el suntuoso barandal de caoba formado por columnas salomónicas típicas de las casas portuenses en esos momentos. El piso alto, destinado a las habitaciones de los señores, apenas si conserva su antigua estructura, con los atajos y tabiques que la necesidad de adaptarlo a su actual destino impuso.
En cuanto a los entresuelos, que según lo estilado en este tipo de casas se destinaban a oficinas, se tenía accesos a ellos por medio de una escalera en uno de los ángulos del patio. A esta casa palacio se la conoce popularmente como «Casa de las Cadenas» por haber residido en ella la Corte de Felipe V durante la estancia en el Puerto en 1729, fecha en la que existe una Real Cédula (Cabildo de 17 de septiembre en 1736) concediendo a don Juan de Vizarrón el permiso para poner en la puerta de su palacio «Cadenas según estilo». En el patio existe una lápida con el texto siguiente:
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