21. Convento de las Concepción
La historia de este convento arranca en el siglo XVI, entonces como Hospital de la Concepción, cuyas obras se iniciaron en 1517 y, tras trece años de trabajos, fue inaugurado en 1530. La fisonomía actual del cenobio es el resultado de las reformas y ampliaciones realizadas durante los siglos XVII y XVIII, cuyo máximo exponente es la iglesia. Esta es de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones que apoyan sobre pilares almohadillados. Sobre el crucero se levanta una media naranja con florón al centro. A los pies se ubica el coro, al cual se accede por medio de dos puertas adinteladas, de sencilla estructura. Sobre un gran arco escarzano se levanta el coro alto. Ambos coros quedan cerrados por magníficas rejas.
El convento tiene la peculiaridad de poseer dos portadas de cantería, una de entrada y otra de salida de feligreses, si bien una de ellas se halla actualmente cegada. La utilización de dos puertas con distintas funcionalidades parece ser solución importada de la América hispana durante el XVIII. La que hoy sirve de acceso, presenta vano adintelado con orejetas y ménsula en la clave, rematando en cornisa y polutas en los extremos. Sobre aquella, se abre una hornacina que cobija una pequeña escultura de la Virgen con el Niño, sobre la que aparece el Dios Padre. La portada cegada, por su parte, presenta vano adintelado entre columnas toscanas que apoyan sobre pedestales, rematando en una cornisa que da paso al segundo cuerpo. Aquí se abre una pequeña hornacina, flanqueada por estípites, culminando un frontón recto.
El claustro, de estructura rectangular, sigue las normas generales de estos recintos, formado por una doble galería que apoya sobre pilares de ladrillo, con arcos de medio punto en la inferior, y estructura adintelada en la superior, interesante es la fuente ubicada al centro, la cual posee estructura octogonal rehundida en el suelo.
En el interior del templo destaca el retablo mayor compuesto por tres calles, quedando la hornacina central ocupada por una imagen de la Inmaculada atribuida a la escuela de Montañés. En la calle lateral derecha se ubican las esculturas de San Joaquín y San José, y en la izquierda las de Santa Ana y San Francisco.Destaca por su calidad la imagen del Cristo atado a la columna situado sobre el Camarín central y el relieve de la Santísima Trinidad.
Este retablo, de líneas barrocas avanzadas fue donado al cenobio concepcionista, en 1757, por Jacinto José de Barrios, cargador a Indias. Otros bienes muebles a destacar, son los retablos laterales del crucero, de finales del siglo XVIII, con las imágenes de la Virgen del Carmen y San Francisco.
De gran belleza decorativa son los azulejos que se extienden por algunas dependencias del convento, destacando los paños de los laterales del presbiterio y parte baja de la nave principal, de mediados del siglo XVI procedente de Sevilla.
Galería de imágenes

























